En el mundo profesional, se habla cada vez más del networking, pero muchas personas lo siguen imaginando como una actividad exclusiva para quienes ya tienen años de experiencia.
La realidad es distinta: el networking empieza desde las primeras prácticas profesionales, y tanto estudiantes como empresas pueden beneficiarse más de lo que creen.

Porque el networking importa desde el inicio

Para un estudiante, construir una red de contactos no significa coleccionar tarjetas o agregar personas en LinkedIn.
Es algo más simple y más profundo:
• Conocer gente con intereses similares.
• Establecer relaciones que pueden convertirse en oportunidades.
• Recibir orientación de quienes ya recorrieron ese camino.
• Dejar una buena impresión en cada interacción.

Muchas de las mejores oportunidades laborales no llegan por anuncios, sino por recomendaciones.

El networking también beneficia a las empresas.

Las organizaciones que abren espacio a estudiantes no solo están cubriendo una vacante de prácticas: están creando conexiones con futuros profesionistas.
Para una empresa, un buen proceso de networking puede significar:
• Atraer talento con más facilidad.
• Identificar perfiles compatibles con su cultura.
• Generar presencia positiva entre las nuevas generaciones.
• Construir relaciones sostenibles a largo plazo.

Cuando ambas partes conectan, se crea un círculo de crecimiento mutuo.

La importancia de estar donde ocurren  conexiones.

El networking no surge por casualidad: ocurre en espacios donde estudiantes y empresas coinciden de manera natural.
Convocatorias, prácticas profesionales, proyectos colaborativos y comunidades digitales son escenarios donde estas conexiones se vuelven más probables.

Contar con plataformas que reúnan oportunidades reales, perfiles auténticos y comunicación clara facilita este proceso. Permite que esa “coincidencia” que abre puertas suceda con más frecuencia y menos esfuerzo.

Reflexión: tu red se construye desde hoy

El networking no empieza cuando ya tienes experiencia; empieza con la primera práctica, la primera conversación, el primer correo enviado con intención.
Cada contacto es una oportunidad de aprender, crecer y avanzar.

Y cuando existe un espacio donde estudiantes y empresas pueden encontrarse con facilidad, el networking deja de ser algo abstracto y se convierte en un camino accesible para todos.